Reducir la velocidad ayuda, pero no es suficiente

Reducir la velocidad de circulación en grandes ciudades y sus vías de acceso es una medida común en los planes de calidad del aire de distintas ciudades españolas. Sin embargo, la realidad es más complicada y otros factores, como el combustible o el tipo de vehículo, determinan hasta qué punto esta medida es efectiva. Según varios expertos, por debajo de los 30 km/h reducir la velocidad aumenta la contaminación atmosférica. Los expertos también coinciden en que la clave está en reducir el número de vehículos que acceden a las ciudades.